¿Qué podemos hacer para tener un envejecimiento activo y saludable?

Mantenernos en forma y llevar una alimentación adecuada son dos factores clave para mantener la salud, prevenir enfermedades y conservar un buen nivel de autonomía personal.

El ejercicio físico: una estrategia clave

La esperanza de vida en nuestro país es de las más altas del mundo. El ejercicio físico se ha convertido en la mejor estrategia no farmacológica para frenar el envejecimiento.

¿Cuántas veces habremos escuchado:

«¡No puedo levantarme del sofá!» o «¡Si me siento, ya no me levanto!»

El cuerpo humano es un engranaje muy complejo que responde mejor a la actividad que al sedentarismo. Con el paso del tiempo, sufre un desgaste mecánico que, asociado a la falta de actividad, no hace más que empeorar la situación.

El envejecimiento no podemos evitarlo, pero sí tenemos mucho que hacer para mantenernos activos.

La falta de movimiento nos hace perder autonomía y nos vuelve más dependientes de quienes nos rodean.


Beneficios físicos y psicosociales del ejercicio

• Mantiene y mejora el funcionamiento músculo-esquelético, osteoarticular, cardiocirculatorio, respiratorio, endocrino-metabólico, inmunológico y psiconeurológico.

• Ayuda a evitar la soledad y el aislamiento, promoviendo una mejor salud mental.

• Favorece la implicación en la vida social y familiar.

• Fomenta la participación en actividades sociales, educativas o de voluntariado.

• Anima a salir a pasear o a realizar actividades al aire libre.

• Potencia el uso del comercio de proximidad.

• Facilita el acceso a actividades dirigidas para personas mayores.


Consejos para mantenerse en forma

Evitar la inactividad física: si es necesario estar mucho tiempo sentado (por ejemplo, más de una hora seguida), conviene levantarse y realizar algunos movimientos o estiramientos, o caminar sin desplazarse durante 3–5 minutos.

Realizar actividad física de manera regular.

Llevar a cabo las actividades diarias de forma activa: subir escaleras, hacer recados a pie, pasear al perro, desplazarse caminando, realizar las tareas del hogar, trabajar en el jardín o el huerto.

• Caminar a buen ritmo al menos 30 minutos cada día.

Añadir ejercicios de equilibrio, tonificación y flexibilidad (como yoga, taichí o baile) dos días a la semana.


Alimentación y actitud: dos pilares fundaméntales

Una buena alimentación y una actividad física adecuada son imprescindibles para un envejecimiento satisfactorio. Mejoran el bienestar físico, ayudan a regular el estrés y fomentan las relaciones sociales.

Aliméntate de forma adecuada y realiza actividad física de manera regular para mantener la salud, prevenir enfermedades y conservar un buen nivel de autonomía personal.

Y, sobre todo, ¡mantén una actitud positiva ante la vida! 🌟

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